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dale

Dale deGroff es uno de los bartenders más reconocido en el  mundo entero. Ha trabajado en algunas de las barras más importantes de Nueva York, es el creador de la receta actual del Cosmopolitan y hoy trabaja de consultor en Londres y Manhattan. Se le conoce tambien como “King Cocktail”. Me ha gustado mucho esta entrevista en la que Dale nos cuenta como no todo en coctelería son recetas y la gran importancía que tiene el trato con el cliente…

“Estoy haciendo este trabajillo de actor hasta que encuentre un buen local para ser bartender”

Esta solía ser mi frase estrella cuando trabajaba como actor en NY hace ya muchos años. De hecho, ser bartender es el perfecto trabajo para un actor amateur. Y curiosamente esto se cumple también al reves. Los actores pueden aprender muchísimo en cómo reaccionar e improvisar por un bartender con experiencia.

Cuando alguien entra en un local tienes segundos para tomar una serie de decisiones:

1.- ¿Tiene edad suficiente para poder beber?

2.- ¿Pueden pagar?

3.- ¿Están sobrios?

4.- ¿Es gente peligrosa?

5.- ¿Qué necesitan para pasar un buen rato?

6.- Si es una audiencia dificil, ¿cómo los puedo convertir para que se hagan habituales del local?

7.- ¿DARÁN BUENA PROPINA?

El bartender tiene que reaccionar y actuar rapidamente. Muchas personas quieren que se les sirva una copa y que no les estés dando el “coñazo”. Otras están totalmente perdidas cuando llegan al local y no saben qué pedir, cómo comportarse en un nuevo local y como mantener una conversación….

…Estos últimos eran mis clientes preferidos…

No bromeo.

Y asi es cómo los trataba nada más llegar.  Les preguntaba: ¿Qué tipo de bebida te gusta más? ¿Ron?¿Vodka?¿Tequila?¿Whisky?

La respuesta solía ser siempre rotunda, “!De todo menos whisky, por favor!! ¿sabén cual era mi respuesta?  “Mira lo que vamos a hacer… te voy a preparar algo con whisky, y no solo te va a gustar, si no que va a pasar a ser una de tus bebidas preferidas automaticamente Y si no te gusta, !te invito yo!!”.

Esta táctica era formidable y enganchaba al cliente sobre la marcha. Era un gran desafio y un riesgo al mismo tiempo, ya que era una promesa a una bebida gratís en caso que ellos me fueran a mentir. Y yo sabía que mentirían si dijeran que no les gustase, ya que estaba muy orgulloso del perfil de sabor de esa bebida. Pero un bartender siempre tiene que atravesar la fina linea entre la fanfarroneria, la confianza en si mismo y la humildad.

Y lo más importante de todo es que el cliente debe de verlo como algo divertido….

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